El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

sí, el famoso Muro de Berlín! Y sin saberlo, cambió mi destino! He aquí una interesante historia de cómo algo en un lejano lugar, puede afectar a una persona en el futuro:

Thomas nació y creció en Alemania del Este. Junto con sus padres y abuelos, vivía muy cerca de la frontera con Alemania Occidental y como la mayoría de los ciudadanos del Este, no conocía el otro lado. En sus vacaciones podían viajar sólo a los países socialistas como Rusia, Hungría, Polonia, etc… y cómo muchos jóvenes, Tom también deseaba la libertad de viajar a donde quisiera. En 1989, Tom tenía 19 años y se encontraba haciendo su servicio militar. Para obtener mejores oportunidades de estudio y trabajo, se recomendaba hacer más de 1 año de servicio, y Tom había decidido hacer un año y medio. Interesado por la electrónica desde joven, en el servicio militar se especializaba en esa área y pensaba incluso en huir en la primera oportunidad al lado occidental.La noche del 9 de Noviembre de 1989 escuchó por la radio (en una estación prohibida) junto con sus compañeros la noticia de que a partir de ese momento se podía viajar al lado occidental sin restricciones. Creyeron que no era verdad, y a la mañana siguiente como miles de alemanes se sorprendieron de que era cierto: eran libres de viajar y salir de Alemania del Este.
Pocos meses después, Tom terminó su servicio militar y aplicó en una empresa de construcción de maquinaria. Le dieron el trabajo y en 1990 comenzó a trabajar en Masa-Henke, del lado occidental. Tenía 20 años y muchísimas ganas de conocer el mundo, por lo que no le importó que lo mandaran a donde fuera a instalar máquinas para construcción de blocks, paredes y adoquines. Conoció Tailandia, Dubai, Singapur, Rusia, Canada, Estados Unidos, Italia y en el verano del 2000 lo asignaron a un proyecto en Escobedo, Nuevo León, México.

En Septiembre me conoció en un bar de Monterrey y el resto de la historia ya se la saben!!!

Increíble, no??? La caída del muro de Berlín fue para mí un acontecimiento histórico… fui testigo sólo por televisión y dudo que haya ocupado más de 15 minutos en mi mente. Yo tenía 17 años, estudiaba la preparatoria y no conocía mucho de Europa, mucho menos de la vida difícil y sin libertad de los alemanes del este. No fue sino hasta que cumplí 25 años que conocí Europa y cabe mencionar que no pisé Berlín, ni ningún país ex-socialista. De los países que visité, Alemania fue el que menos me gustó, jeje. Y quién lo iba a decir? Mi destino ya estaba escrito desde hacía muchos años… un alemán pronto pisaría mi tierra natal para conquistarme y traerme a este lado del mundo para formar una familia y encontrar la felicidad!

Así es la vida, llena de sorpresas! Ahora me pongo a pensar en lo que yo estaba haciendo esa noche… la del 9 de Noviembre de 1989 y por supuesto que no me acuerdo. Para mí, no fue especial… fue un día más de mi vida estudiantil. Seguramente tuve algun exámen, o estaba pensando en alguna fiesta de fin de semana. Imaginar que ese día cambió la vida de mi príncipe azul! Y que gracias a la caída del Muro, la reunificación de Alemania y la mano de Dios, dos caminos se unieron para hacer uno solo.

Y esta es la historia de como un acontecimiento tan ajeno a mi vida, cambió mi destino sin desearlo. Ahora el tema del Alemania del Este me apasiona y aunque Tom no me cuenta mucho, me gusta leer y conocer como era la vida en ese país. Definitivamente los habitantes del Alemania del Este vivieron uno de los episodios más terribles de la historia… eran habitantes libres en Alemania, y fueron divididos y separados de sus familias por azares del destino y de una terrible guerra. Unos años después, se construye un Muro, una separación física de ambas partes, son espiados, controlados y perseguidos si no siguen las reglas. Gracias a Dios, esa situación no fue eterna y en 1989 son libres de viajar y en 1990 vuelven a ser habitantes de una misma nación. La adaptación ha sido costosa y difícil, pero poco a poco estos acontecimientos van formando parte de la historia y Alemania vuelve a ser una nación unida y fuerte.

En hora buena cayó ese Muro. Ahora soy una mexicana y alemana disfrutando de una vida en un país libre, ordenado y seguro. Y pido a Dios para que las guerras dejen de existir, la libertad sea un derecho de todo ser humano y la paz reine en nuestro planeta. Desgraciadamente, no todas las divisiones tienen un final feliz como en Alemania. No queda mas que rezar para que algún día todo el mundo tenga libertad, paz y felicidad!

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