El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Siiiiii, son muchas fotos y vayánse por un cafecito para leer nuestras aventuras en esta región de Alemania…

Nuestro viaje comenzó el viernes tempranito y dejamos a Catalina con
mis suegros en el camino a Leipzig. Leipzig y Dresden son dos de las
principales ciudades de la que fue Alemania del Este. Ya me habían
contado mucho acerca de todo lo que hay que ver, de su arquitectura, de
su comida, etc… así que convencí a Tom para visitar estas ciudades en
un puente largo. Open-mouthed

El viernes llegamos a mediodía a LEIPZIG
y caminando por el centro sin rumbo fijo, fuimos a dar a un restaurante
llamado “Auerbachs Keller”, en un sótano de un edificio muy bonito.
Nunca me imaginé su historia hasta que leí en el menú que ahí
acostumbraba comer Goethe, y que incluso mencionó dicho restaurante en
su obra “Fausto”. Mmmm, comimos delicioso… cabe mencionar que hice el
propósito de comer sólo comida alemana durante nuestro viaje (conste
que no es mi favorita) y lo cumplí! Valió la pena porque comí cosas
deliciosas e hizo que la cocina alemana subiera en mi lista de cocinas
internacionales preferidas. Ya en otra ocasión les contaré todo lo que
probé y que ojalá ustedes puedan probar cuando visiten este país.
Después seguimos recorriendo la ciudad y descubriendo iglesias,
jardines y edificios de todas las épocas… merendamos en un café muy
típico y nos dirigimos a nuestro hotel que estaba a las afueras de
Dresden.

Llegamos al anocher gracias a nuestro sistema de navegación que nos dió
una pérdida por otro pueblo que se llamaba igual y que para nuestra
mala suerte también tenía una calle que se llamaba igual a la dirección
que buscabamos Confused….
mmm, en fin, retomamos nuestro camino y finalmente llegamos a la
“Schneider´s Hof”, un hotel-granja propiedad de los suegros de mi amiga
Martha. Ahí preguntamos por un lugar donde cenar y fuimos a dar a otro
restaurante muy lindo en las orillas de una presa.

El sábado lo dedicamos a conocer DRESDEN
y lo cumplimos como pueden ver en las fotos… caminamos y caminamos
por aqui y por allá hasta que nos cansamos. Es una ciudad llena de
arquitectura e historia.. todo muy lindo e interesante. No entramos a
ningún museo porque no teníamos tiempo, pero seguramente a la próxima
si podremos darnos ese lujo. Comimos en un restaurante justo enfrente
de uno de los castillos y comimos como reyes! jaja! Nos llegó la noche
en Dresden y buscamos alguna calle típica llena de restaurantes y/o
bares sin éxito Sad
así que terminamos en un restaurante de Tapas españolas (la única
exepción en mi promesa) y como había hora feliz, me puse bien FELIZ con
unos cuantos cockteles Party, jeje!

El domingo de Pascua todo estaba cerrado en la ciudad, así que decidimos explorar los alrededores y fuimos a dar a la Sajonia Suiza y a Altenberg
la primera es una reserva natural donde hay formaciones rocosas y
muchísima vegetación… pero como había mucha neblina y no dejaba de
nevar, no pudimos ver mucho que digamos. En Altenberg nos cansamos de
ver nieve y aprovechamos para comer en un lugar muy tradicional del
pueblito… también super delicioso! Wink

Ya de regreso a nuestro hotel, paramos en el castillo de Pullnitz y en el puente azul de Loschwitz
dos paradas interesantes, pero que con el frío y la nieve no pudieron
disfrutarse al máximo. Cenamos en el hotel y agarramos fuerzas para el
lunes que sería nuestro último día de tour (y paz)…
El lunes que aquí en Alemania también es feriado y por lo mismo todo el
comercio permanece cerrado, paramos nuevamente en Leipzig para ir a un
mercadito de Pascua y comer por última vez lo típico sajón ( en mi
caso, pato asado con repollo morado y bolas de papa)… También
entramos a un museo muy intersante de la STASI (Seguridad del Estado de
la Alemania del Este), pero esa experiencia tenebrosa se las contaré en
otra ocasión.
El día estaba soleado y caminamos un poco por la ciudad, antes de
recoger a Catalina y Victoria en nuestro camino de regreso a casa Auto.

Fue una bonita experiencia que disfrutamos muchísimo sobretodo por ir
solos, sin andar cargando carreola ni pañales… sin preocuparnos por
encontrar restaurantes “amigables” ni por la siesta de las niñas… sin
temor por no comer a la hora ni por llegar temprano al hotel… espero
mis suegros hayan quedado contentos con su “experiencia” con cada
nieta, y podamos repetir la hazaña, jeje! Tongue out

 

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